sábado, 21 de septiembre de 2019

Añoranzas sobre lienzo


 
No hay pieza salida de las manos de Mabel Poblet que cruce indiferente ante ojos y corazones sensibles. Su obra, a pesar de su juventud, sorprende por el dominio técnico y capacidad para superponer soportes y tendencias de manera orgánica. Con gran destreza logra aunar en una misma pieza la fotografía, el video y la instalación, reinterpretando referentes del pop y el arte cinético.
En algunos años ha logrado desarrollar una prolífera y sólida carrera de marcado carácter autorreferencial. Finas facturas y afiladas ideas se ensamblan para conmover en cada trabajo. Su obra no se limita al ejercicio introspectivo sino que pretende comunicar, transmitir su mundo interior en función de la identificación de patrones comunes, de la autorreflexión.
El empleo de la serigrafía es una constante en su obra. Esta técnica del grabado, muy eficaz para la reproducción seriada de las fotografías, le ofrece inmediatez y originalidad al trabajo. Por su parte, la utilización de la luz la provee de un misticismo y un juego ilusión-realidad que atrapa al espectador.
La connotación que tiene el rojo como alusión a la sangre, a la purificación, convierte cada obra, simbólicamente, en catalizador de experiencias personales. Retratos y autorretratos interrelacionan referentes del pasado perpetuados en el presente. Mientras, las referencias a la cotidianidad y al mundo espiritual sobresalen por su sutileza.
Cienfueguera de origen, Mabel es egresada de la Academia Nacional de Arte San Alejandro con Título de Oro y graduada del Instituto Superior de Arte (ISA). El uso del color rojo como símbolo de los opuestos vida y muerte, su propia imagen como modelo dentro de la obra y el texto como elemento visual, marcan la representación de esta artista, que sin reservas ni pretextos, apuesta también por la belleza y la esteticidad de la imagen.
 
 
 
 
Por: Lisandra Chaveco

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