sábado, 21 de septiembre de 2019

Factor de riesgo entre las mujeres: Enfermedad cardiovascular




Los ataques al corazón son, en general, más graves en las mujeres que en los hombres. En el primer año después de un ataque cardíaco, las mujeres tienen una probabilidad un 50 por ciento mayor de morir que los hombres. En los primeros seis años después de un ataque cardíaco, las mujeres tienen una probabilidad casi dos veces mayor de sufrir un segundo ataque.
La falsa creencia de que las afecciones cardiacas "son propias de los hombres" todavía persiste en el imaginario de no pocas cubanas y cubanos. Sin embargo, la enfermedad cardiovascular (ECV) constituye la primera causa de muerte de la población femenina de la Isla desde hace más de un lustro.
Con un cuadro clínico complejo, atípico y muy variable, la ECV es cada año la causa de más del 50 % de las muertes femeninas, por lo general en la quinta década de vida y en pleno proceso postmenopáusico.
Para conocer sobre los principales síntomas, factores de riesgo y algunas medidas de prevención Mujeres tocó las puertas de la doctora Amalia Peix González, Especialista de II Grado en Cardiología y Jefa de la Sección de Cardiología Nuclear de la Sociedad Cubana de esta especialidad.
¿Puedes padecerla?
La enfermedad coronaria se asocia a factores generales como la genética y los estilos de vida. Pero en el caso de las mujeres, a ello se suman condiciones vasculares únicas que favorecen su debut, como la edad temprana de menopausia, diabetes gestacional, hipertensión durante el embarazo, síndrome de ovario poliquístico, migrañas, espasmo coronario, vasculitis o Fenómeno de Raynaud.
Aunque en Cuba hombres y mujeres tienen las mismas probabilidades de presentar trastornos del corazón, la ausencia de estrógenos condiciona con frecuencia el incremento del colesterol en sangre, los triglicéridos y por tanto, el riesgo de desarrollar la enfermedad vascular, refiere la doctora Peix.  
La ECV es considerada el principal problema de salud en el país para ambos sexos, tanto por su frecuencia como por su gravedad. Ellas la desarrollan a edades más avanzadas que el varón, aproximadamente una década más tarde; pero cuando lo hacen, tienen un perfil de riesgo mayor y un pronóstico peor, precisa la especialista.
Además, la complejidad del cuadro clínico coronario femenino atenta muchas veces contra el diagnóstico temprano y la salud de las pacientes, aclara la cardióloga.
"Y es que sólo una de cada tres mujeres muestra los síntomas típicos de dolor torácico opresivo que se extiende hacia los brazos, las piernas o la mandíbula. Tampoco suele ir acompañado de sudoración fría y vómitos, que en el hombre son signos inconfundibles de la presencia del infarto", explica.
"Por el contrario, ellas suelen presentar síntomas "atípicos" como: sensación de fatiga, ansiedad, gran cansancio, falta de aire, palpitaciones o dolor de abdomen, manifestaciones que pueden asociarse a otros padecimientos o confundirse con un síndrome depresivo".
De acuerdo con la médica existen otros factores de riesgo que deben tenerse en cuenta como son la obesidad, el sedentarismo, el consumo de tabaco y de comidas ricas en grasas, sal y azúcares.
Aléjala de tu vida
Aunque algunas de las principales causas de la ECV como la edad y los antecedentes familiares no son modificables, la prevención es fundamental para evitar o retardar la aparición de la enfermedad.
Al respecto, la doctora Amalia aconseja que la mujer realice controles cardiológicos a partir de los 40 años, para identificar los posibles factores de riesgo y trabajar para controlarlos.
"En este caso la alimentación juega un papel importante. Consumir frutas naturales, vegetales y yogurt de soya disminuye los niveles de colesterol en sangre y favorece la microcirculación", señala la investigadora.
A su juicio, también resultan magníficos aliados para la prevención la práctica regular de ejercicio físico, que puede incluir desde caminatas, gimnasia, aerobios o cualquier deporte al aire libre.
Por otra parte, controlar el peso, evitar el tabaquismo y las bebidas alcohólicas es otra de las medidas trascendentales, pues un cuerpo cargado de toxinas y con las arterias obstruidas posee mayores posibilidades de sufrir un infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca o un accidente cerebro vascular, concluye la experta.
 

 

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