lunes, 7 de octubre de 2019

Ellas en el pentagrama musical



 
Un florecimiento de las  orquestas femeninas en  la música popular surgió en el pasado siglo. Llenas de creatividad y con  diferentes formatos y estilos su presencia fue muy aclamada  en teatros, cines, bailables, la  radio y la tv. Varias se presentaron con éxito en escenarios internacionales. Hoy, resurgen para disfrute de todos.
Nacida  en 1928, en La Habana, la primera agrupación de ese tipo de la que hay  noticias; se trata de la Charanga de Doña Irene, dirigida  por Irene Laferté, conocida como La Virtuosa  del Timbal,  e integrada  por sus hijas Josefina y Mercedes Herrera, violines, y Dora Herrera, trompeta. Su debut se realizó en  un teatro del municipio  Quivicán y alcanzó mucha popularidad.
Irene era excelente ejecutante de varios instrumentos y, entre ellos, del acordeón, laúd, filarmónica y el timbal. Nacida en 1877, de ella se cuenta que su conocimiento y dominio de la percusión era absoluto. Amando la música, falleció a los 93 años.
Sobre Irene  hay muy interesantes historias como la que refiere que durante la última Guerra de Independencia interpretaba danzones, mazurcas y nuestro Himno Nacional para arengar a nuestros soldados.
En 1930 con algunas integrantes de esa charanga surgió Edén Habanero, cuya directora fue Mercedes Herrera. Tenía como cantante a Rosario Martínez.
En abril de ese año, subió a los escenarios  la orquesta Ensueño, la primera de tipo jazz band en nuestro país, dirigida por  Guillermina Foyo y que despertó admiración  en los Aires Libres del Prado, que se extendía desde la calle Dragones hasta la de San José.
Las muchachas de Ensueño hacían gala de su amplio repertorio;  cultivaban el jazz, otras piezas del cancionero internacional y, por supuesto,  canciones cubanas tradicionales. Durante su carrera hicieron  giras  por diversos países: República Dominicana, Venezuela, México, Panamá  y Estados Unidos, donde compartieron el escenario con agrupaciones de primera línea como las de Glenn Miller y Benny Goodman, entre otras.
También en la década del 30 presentó sus cartas credenciales la orquesta de las Hermanas Mesquidas, fundada  por Mercedes y Caridad, madre y tía respectivamente de Leo Brouwer. Su nombre inicial fue Yambambó, Tuvieron una activa vida artística y actuaron en los cabarets de la Playa de Marianao y principalmente en los Aires Libres del Hotel Pasaje. De típica funcionaron luego como jazzband. Hicieron actuaciones  en el Roff Garden del Hotel Plaza. Una gira las llevó a Java, Perú y a Estados Unidos. Por sus conocimientos en el pentagrama, ellas  crearon una academia de música.
Otra orquesta de la década del 30 fue  Renovación, que primero dirigió Nena Ballester y luego Carmita Franco. Brilló la cantante Rita María Rivero. Se destacaron por su buen repertorio integrado por la música de grandes compositores como Manuel Corona, Ernesto Lecuona y Miguel Matamoros, entre otros. Actuaron principalmente en clubes de la  burguesía de aquella época, en jardines de cervecerías y en diferentes cafés.  
Integrante de Renovación, la saxofonista y violinista Esther Lines dirigió en 1932 la orquesta Orbe, con presentaciones  en los Aires Libres del Hotel Saratoga. El conjunto viajó a México, esta vez, con el nombre de Hermanas Álvarez y actuaron en el filme cubano Romance del Palmar, protagonizado por  Rita Montaner. Posteriormente, se llamó Cuban Melody.
En esa misma fecha se fundó  la admiradísima Anacaona, que aún se mantiene vigente. Su creación está relacionada con la huelga contra Machado, pues como sus jóvenes integrantes no tenían clases y sabían música se reunían para tocar los temas de moda. Profesionalmente, debutaron en el  teatro Payret.
Según contara Conchita, directora de Anacaona, todas las hermanas Castro amaban la música y aprendieron distintos instrumentos.
Aunque este septeto hizo furor con sus presentaciones solo ganaban un peso para actuar de 8 y media de la noche a una de la madrugada. Luego se convirtieron en jazz band, pues tuvieron que competir con otras orquestas femeninas como la de la pintora Loló Soldevilla, que tocaba en El Dorado y como tenían trompetas  apagaban el sonido de Anacaona. Para resolver esta situación, las Castro contrataron por un tiempo al famoso trompetista Félix Chappottín.
Dos figuras muy importantes se sumaron  al conjunto: la pianista Hortensia Palacio que hizo una buena carrera en México como danzonera y la estelar Graciela Pérez Grillo, quien con la orquesta de Machito logró su plena consagración en Estados Unidos.
Hoy, la emblemática agrupación, dirigida por  Georgia Aguirre, continúa conquistando éxitos en Cuba y en la arena internacional.
Mucha aceptación tuvo Trovadoras del Cayo, creada en 1934 por la notable compositora y pianista Isolina Carrillo, quien no solo fue su directora sino que tocaba la trompeta. Fueron atracción en  cines y teatros, y viajaron por  provincias. Más tarde, ella fundaría la nombrada  Indias del Caribe, en cuya nómina estaban como vocalistas  Ana María García y  Engracia Pérez.
La fiebre de las orquestas femeninas también se extendió por el país. En Camajuaní existió el Sexteto Casiguaya, fundado por Sara Aguilar. Su cantante se llamó  Blasona
Deschapelli, a quien llamaban La alondra de Camajuaní.
Amenizaban  toda fiesta bailable  "a precios módicos" y su programa anunciaba: "Si quieres gozar de las delicias del son, baila con el Casiguaya, el sexteto arrollador, ¡oíganlo, oíganlo, qué bueno está!..
En Camajuaní hubo  otros sextetos de son  como  Caracusey, cuya batuta la llevaba Conchita Hernández.
Otros conjuntos femeninos: En Madruga, las Hermanas Estupiñán; en Pinar del Río, la Estudiantina Pinareña;  y en Camagüey, la Camerata Santa Cecilia…
LA RENOVACIÓN
A partir del 80, con la revitalización de Anacaona volvieron con más fuerzas los conjuntos de este tipo y, entre ellos,  Canela, que dirige  Zoe Fuentes.
Con un rico quehacer en el panorama musical,  grabaron el fonograma A lo Canela para festejar su 30 aniversario. La orquesta se pasea  por varios  géneros como el latin jazz, salsa, son cubano, bachata y  diferentes ritmos caribeños.
Con una rica travesía por prestigios escenarios del mundo, Canela se ha insertado con ímpetu  en la música. En su lenguaje sonoro vive el espíritu de la modernidad, que las ha hecho triunfar.
No podemos dejar de mencionar a Obiní Batá cultivadora de nuestro rico folclor  y cuyas integrantes, lideradas por Eva Despaigne, tocan con maestría los tambores batá y otros instrumentos de percusión.
Con mayor o menor permanencia en el ámbito musical  de la Isla y diversas propuestas se han dado a  conocer Caribe Girls, Yamila y su  Charanga, Danzonellas, Damas del Caribe, Flores  Sonoras, Las chicas del sol, Son Damas, Ricachá, Son las que son, Las chicas de seda, Azúcar Band,  Perlas del Son, Caramelo  son.  En otras provincias: Almendra, de Pinar del Río, Voces, de Matanzas; Las Cubanísimas, Camagüey;  Indianas, Santiago de Cuba; Vida, Villa Clara, entre otras.
 
 http://www.mujeres.co.cu/art.php?MTA3MzY=

 

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