lunes, 7 de octubre de 2019

Peligros a ojos vista



Con paso rápido, el pequeñín se adelanta a la madre, que marcha detrás, atendiendo mas al celular que lleva en las manos que al  chico. El frenazo brusco del carro, los gritos de los transeúntes y el agarre furioso de la madre al brazo del hijo, nos paralizó momentáneamente. Seguidamente, una retahíla de improperios acompañados de fuertes empujones al niño, parecían acusar a éste de  una culpa que sólo recaía en ella.
En las edades preescolares, los niños aún no se percatan de un peligro indirecto, pues tienen un conocimiento  muy  superficial de las cosas, no dominan la relación causa-efecto, se distraen muy fácilmente y en un momento dado no saben reaccionar ante las situaciones que pueden presentarse.
Hay peligros que el niño de estas edades no es capaz de advertir, por ejemplo, un juguete u objeto que tenga un borde cortante o puntiagudo, un tragante destapado, las conexiones eléctricas, los fósforos, las llaves del gas, depósitos con combustible o tóxicos, etc.,.
En ocasiones se producen situaciones que pueden constituir una alta peligrosidad al convertirse en un medio que induzca al niño o niña hacia el peligro. Una puerta abierta, cuyo mayor riesgo no esta en la puerta en sí, sino el acceso que le brinda al infante hacia el balcón, la azotea, la esclarea o la calle.
Los padres y en general los adultos, deben tener muy en cuenta que los accidentes son hechos casuales que ocurren en forma imprevista y súbita. La medida fundamental para prevenirlos es la propia educación de niños y adultos. ´No basta con crear determinados mecanismos de seguridad y protección hacia todo lo que pueda constituir un peligro o riesgo, si a la par no promovemos una conducta preventiva, capaz de alejar las posibilidades de accidentes.
 
http://www.mujeres.co.cu/art.php?MTA3Mzk=
 

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