Cristo de La Habana. De cara al aniversario 500 de la Ciudad Maravilla

La Habana, hermosa capital de Cuba, renace cada día en sus espacios públicos, en sus estatuas y monumentos y en sus esfuerzos por rescatar la leyenda arqueológica y devolverle su importancia y connotación histórica,
Considerada una delas ciudades americanas que mejor conserva su legado histórico y su núcleo colonial, en ella aparecen estilos y tendencias de todas las épocas. De uno de ellos, imponente en su majestuosidad, les contaremos.
Se trata de Cristo de La Habana, colosal figura que parece arropar a la Ciudad Maravilla. A 51metros sobre el nivel del mar, sobre una base de tres metros de altura se yergue la colosal figura del Cristo habanero.
Obra de la escultora Jilma Madera. El famoso Cristo capitalino está considerado la mayor escultura del mundo en mármol blanco de Carrara realizada por una mujer. La efigie del Cristo mide unos 20 metros de altura y pesa alrededor de 320 toneladas y la componen 67 piezas que la artista esculpió en Roma, Italia, Antes de su traslado a Cuba, el Cristo de La Habana fue bendecido por el entonces Papa Pio Doce.
La majestuosa figura del Cristo de La Habana ésta situada en la localidad de Casa Blanca y fue inaugurada el 24 de diciembre de 1958. Su silueta sobre lo alto es motivo de atracción y encanto por cuantos la observan.
Impactada por los rayos y las tempestades en distintas ocasiones, al Cristo se le colocó un pararrayos proyector. La primera vez que ocurrió el accidente, el Che visitó el lugar y charló largo rato con la autora, quien le explicó las características de la obra tal como la concibió.
Los ojos vacios en el rostro de la impresionante figura dan la impresión de que miran a cualquier sitio; sus labios anchos expresan el mestizaje de la Isla y los pies calzan sandalias, en boga en la etapa de su creación y no en el correspondiente a la antigüedad como pudiera pensarse.
Al Cristo de La Habana lo caracteriza también un rostro en el que la serenidad y entereza dan la impresión de alguien que tiene costumbre de sus ideas:
"NO lo vi como una angelito entre las nubes, sino con los pies firmes en la tierra", expresó la autora a la colega María del Carmen Mestas, en entrevista a nuestra revista Mujeres. Según dijo entonces, quiso lograr una estatua llena de vigor y firmeza humana. "Para lograrlo seguí mis principios", dijo.
Jilma Madera, quien falleció en el año 2000, obtuvo el Premio Nacional de Patrimonio Cultural en la categoría de restauración y es la aurora del Busto en bronce de José Martí emplazado en el Pico Turquino en 1953. Hermoso homenaje al Maestro que contó con la fiel colaboración de Manuel Sánchez Silveira, padre y de su hija, la heroína revolucionaria de la Sierra y el llano, Celia Sánchez Manduley.
http://www.mujeres.co.cu/art.php?MTA4ODE=
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