
En términos demográficos, Cuba es un país desarrollado y envejecido. Los especialistas aseguran que la situación para el futuro no va a cambiar mucho. Las tasas de natalidad y mortalidad seguirán siendo bajas, lo que indica altos niveles de salud reproductiva.
Cuba envejece a ritmo acelerado. Los dos indicadores básicos de nivel de vida en el mundo: mortalidad infantil y mortalidad materna, son muy bajos en la Isla…El desafío de las canas, lo llamó alguien. De hecho, el envejecimiento poblacional tiene tremenda trascendencia a nivel familiar y de la sociedad en su conjunto.
Ello demanda prepararse muy bien para atender a los adultos mayores. Si, porque un cubano o una cubana de 60 años tiene una esperanza de vida de dos décadas más, en las que estará jubilado, pero activo y dependiente de una pensión y de los cuidados familiares. Situación típica de los países envejecidos como el nuestro.
En las sociedades primitivas, los ancianos eran venerados por su sabiduría y conocimiento de la naturaleza. Sus consejos eran escuchados y seguidos sin rechistar, constituían el ejemplo para los más jóvenes.
A medida que el progreso se ha apoderado de las sociedades, los verdaderos valores de la vida se han ido materializando. Hablo del respeto, el cariño y cuidado de los ancianos, algo que se ha ido perdiendo en alguna medida y hay un marcado deterioro de la relación entre jóvenes y ancianos.
La realidad cubana nos indica que la expectativa de vida es alta, lo que conlleva un gran esfuerzo de las familias y el Estado para atender a los más viejos de la casa.
El envejecimiento en Cuba no tiene vuelta atrás. De hecho se hace impostergable propiciarles a nuestros ancianos mejores condiciones de vida y cuidados para hacerles más llevadera la vejez. La atención medica especializada y el calor, cariño y cuidados de los suyos, le harán sentirse felices y en el lugar que les corresponde y merecen.
El abandono de estas personas venerables que nos trajeron al mundo y velaron por nuestro crecimiento y desarrollo a costa de sacrificios personales en muchas ocasiones, se convierte en demostración de insensibilidad y falta de principios. En ello estriba la importancia de educar a las nuevas generaciones en el amor a los mayores, a sus abuelos y vecinos ancianos, para que en la adultez aprecien sus valores y los cuiden con amor.
Cariño, afecto, comprensión, respeto. Todos necesitamos de estos valores, aun más los abuelos, a los que no hay que ver como una carga insoportable, sino como un ser humano que, al igual que sus hijos y nietos hoy día, el peso de la edad no les importunaba en su ayer. Tener esto presente y recordar que los jóvenes de hoy serán los abuelos del mañana.
http://www.mujeres.co.cu/art.php?MTAwMzA=
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